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A los descendientes de Nephilim
les obsequié todo lo que,
por exceso de rabia o hidrofobia
el mar de una mano se llevó,
y aun así entre los manicomios
de una miosota que no se deja olvidar
siguen volando, volando, volando...
A los descendientes de Nephilim
les obsequié todo lo que,
por exceso de rabia o hidrofobia
el mar de una mano se llevó,
y aun así entre los manicomios
de una miosota que no se deja olvidar
siguen volando, volando, volando...