Orfelunio
Poeta veterano en el portal
A los dos les dieron ley
Por un dios crucificado
van matando dos cochinos,
se celebra la matanza
bendiciéndola el obispo.
Agua lanza hasta en las barbas
y al llegar hasta don cerdo,
corre, corre por la plaza,
se escapó el más grande puerco.
El alcalde es un gorrino
y es el cura su jumento,
que montándose el casino
arruinaron todo el pueblo.
Y es el pueblo que domina
cuando al póker descubierto,
le ocultaron la amarilla
y mostraron su buen sueldo.
Al comerse los marranos
se acordaron de la fe,
vomitaron sus arcanos
y a los dos les dieron ley.
Por un dios crucificado
van matando dos cochinos,
se celebra la matanza
bendiciéndola el obispo.
Agua lanza hasta en las barbas
y al llegar hasta don cerdo,
corre, corre por la plaza,
se escapó el más grande puerco.
El alcalde es un gorrino
y es el cura su jumento,
que montándose el casino
arruinaron todo el pueblo.
Y es el pueblo que domina
cuando al póker descubierto,
le ocultaron la amarilla
y mostraron su buen sueldo.
Al comerse los marranos
se acordaron de la fe,
vomitaron sus arcanos
y a los dos les dieron ley.