OmarGonzalezAlvarez
Poeta recién llegado
Yo te veía desde lo obscuro y sabia que tu mente estaba en blanco
Que te movías por la fuerza que hace que los girasoles giren
Y esperabas distraída flotando sobre el tiempo que caía apaciblemente sobre
La onda sonora que mantenía a tu cuerpo en un vaivén de tu alma bailarina.
Ahh! Poetas del mundo díganme como logro tomando en cuenta a los grandes poetas y y a los pequeños ¿como con letras describo un moviendo tan dulce que casi es invisible para el ojo?
Te paras sobre tus puntas y te haces infinita.
(Es un secreto que solo yo se, que al observar la forma en la que una bailarina se para en las puntas de los pies se puede llegar a conocer toda su esencia)
Paraste en tus puntas y te mire infinita.
Así como infinitos y sabios fueron los siglos al hacer que Edgar Degas no presenciara tu baile, por que de haberlo hecho al ver tanta belleza imposiblemente capturada por un lienzo acabaría pintando la nada con unas manos despintadas.
Mi poesía no alcanza a hablar de la danza
Dejare de hacerlo.
Pero te diré algo
Tu giras como las hojas de otoño en un tornado suave
tu te paras de puntas como la lluvia en las cascadas
tu levantas una pierna en un ángulo floreciente
tu mueves los brazos como inventando la música de las aves
tu zapateas con zapatillas sembrando femenina en el suelo
No estoy hablando de cuando bailas bailarina
Estoy hablando de lo que haces dentro de mi
Cuando sentada me miras.
Que te movías por la fuerza que hace que los girasoles giren
Y esperabas distraída flotando sobre el tiempo que caía apaciblemente sobre
La onda sonora que mantenía a tu cuerpo en un vaivén de tu alma bailarina.
Ahh! Poetas del mundo díganme como logro tomando en cuenta a los grandes poetas y y a los pequeños ¿como con letras describo un moviendo tan dulce que casi es invisible para el ojo?
Te paras sobre tus puntas y te haces infinita.
(Es un secreto que solo yo se, que al observar la forma en la que una bailarina se para en las puntas de los pies se puede llegar a conocer toda su esencia)
Paraste en tus puntas y te mire infinita.
Así como infinitos y sabios fueron los siglos al hacer que Edgar Degas no presenciara tu baile, por que de haberlo hecho al ver tanta belleza imposiblemente capturada por un lienzo acabaría pintando la nada con unas manos despintadas.
Mi poesía no alcanza a hablar de la danza
Dejare de hacerlo.
Pero te diré algo
Tu giras como las hojas de otoño en un tornado suave
tu te paras de puntas como la lluvia en las cascadas
tu levantas una pierna en un ángulo floreciente
tu mueves los brazos como inventando la música de las aves
tu zapateas con zapatillas sembrando femenina en el suelo
No estoy hablando de cuando bailas bailarina
Estoy hablando de lo que haces dentro de mi
Cuando sentada me miras.