Quiéreme por capricho, mi ex amada,
como si no existieran los rencores
que pudieran borrar con sólo flores
la promesa de amar mal eximida.
Lléname de esperanza, ya exhumada,
como si no importaran sus olores,
como foso soñando los colores
de una luna jamás bien exhibida.
Cúbreme con las hojas de tu diario
cuyas letras revelan los intentos
de hallar en lo correcto a mi adversario.
¿Cómo no sucumbir a tus talentos?
En tus ojos valor extraordinario,
adquieren las mentiras, los lamentos.