Crivas92
Poeta recién llegado
Mujer de risueña y ojerosa mirada,
Joven amante desencantada,
Niña asustada,
Supiste armarte se fuerza y valor,
Para construir un hogar de amor,
En esta realidad dura,
Cuidándonos en nuestros pasos más torpes,
Golpeando en el camino tu alma pura.
Alejada de tu puerto con un sueño de equipaje,
Te entregaste a nuestro devenir,
Y habiendo perdido las maletas, continuaste,
Andando en este puente de tirantes pelados,
En el que todo futuro fue incierto,
Con la energía de un amor neto.
Sin darte cuenta creaste un hogar,
Fruto de tus risas y juegos,
De tu temor y tus lágrimas,
De tu entrega amnegada,
Y de tus sueños frustrados.
Apoya tu cabeza ahora,
Sobre el pecho de estos hombres logrados,
Frutos del largo camino andado,
Por el interminable trayecto de duda,
En el intenso calor del temor,
A pies descalzos,
Siguiendo las sendas del Sol.
Rompe ahora esas cadenas de amor,
Y alimenta tu alma con ellas,
Has aprendido a saber brillar,
Con la sabiduría de la experiencia vivida,
Como las más intensas estrellas.
Tu deuda está saldada,
Nuestra hermosa hada cansada,
Ahora el momento es tuyo,
Nosotros somos tus brotes rojizos,
Y siempre podrás probar nuestro zumo.
Ve y disfruta de este nuevo mundo,
Y cuenta con que a la vuelta,
Estaremos siempre nosotros,
Sin pensar antes de tocar tu puerta,
Con nuevas dudas y nuevos temores,
Buscando consejo en tus labios,
Buscando confort en tus brazos.
Joven amante desencantada,
Niña asustada,
Supiste armarte se fuerza y valor,
Para construir un hogar de amor,
En esta realidad dura,
Cuidándonos en nuestros pasos más torpes,
Golpeando en el camino tu alma pura.
Alejada de tu puerto con un sueño de equipaje,
Te entregaste a nuestro devenir,
Y habiendo perdido las maletas, continuaste,
Andando en este puente de tirantes pelados,
En el que todo futuro fue incierto,
Con la energía de un amor neto.
Sin darte cuenta creaste un hogar,
Fruto de tus risas y juegos,
De tu temor y tus lágrimas,
De tu entrega amnegada,
Y de tus sueños frustrados.
Apoya tu cabeza ahora,
Sobre el pecho de estos hombres logrados,
Frutos del largo camino andado,
Por el interminable trayecto de duda,
En el intenso calor del temor,
A pies descalzos,
Siguiendo las sendas del Sol.
Rompe ahora esas cadenas de amor,
Y alimenta tu alma con ellas,
Has aprendido a saber brillar,
Con la sabiduría de la experiencia vivida,
Como las más intensas estrellas.
Tu deuda está saldada,
Nuestra hermosa hada cansada,
Ahora el momento es tuyo,
Nosotros somos tus brotes rojizos,
Y siempre podrás probar nuestro zumo.
Ve y disfruta de este nuevo mundo,
Y cuenta con que a la vuelta,
Estaremos siempre nosotros,
Sin pensar antes de tocar tu puerta,
Con nuevas dudas y nuevos temores,
Buscando consejo en tus labios,
Buscando confort en tus brazos.