Sergio dueñas
Poeta recién llegado
A ella, quien da su vida por mí,
y yo que doy la mía por ella,
quien es mi despertar y mi dormir,
a ella quien es capaz de verme sonreír
cuando quiero llorar
la única que abrazos y caricias verdaderas me brinda
la que siempre tan tarde me espera
mi sentir, mi mirar, mi vida entera.
A ella quien me dio la vida
y no me quita la esperanza
ella, la que siempre está ahí
con las manos entrelazadas dándome fuerza
siempre con una bonita oración
entre nostalgias, desdichas, fracasos y lagrimas
su rostro cansado es mi inspiración.
La amo con tanta fuerza
que por ella no deja de latir mi corazón
como quisiera que eterna fueras
dándome abrigo, calor y amor
como quisiera tenerte así de entera
y que así por mil años estuvieras.
Madre mía, compañera de vida, mi confidente.
Te amo con tal fuerza
que si muero ahora daría lo que fuera
para que en mi reencarnación volvieras,
tú volvieras a ser mi madre bella.
y yo que doy la mía por ella,
quien es mi despertar y mi dormir,
a ella quien es capaz de verme sonreír
cuando quiero llorar
la única que abrazos y caricias verdaderas me brinda
la que siempre tan tarde me espera
mi sentir, mi mirar, mi vida entera.
A ella quien me dio la vida
y no me quita la esperanza
ella, la que siempre está ahí
con las manos entrelazadas dándome fuerza
siempre con una bonita oración
entre nostalgias, desdichas, fracasos y lagrimas
su rostro cansado es mi inspiración.
La amo con tanta fuerza
que por ella no deja de latir mi corazón
como quisiera que eterna fueras
dándome abrigo, calor y amor
como quisiera tenerte así de entera
y que así por mil años estuvieras.
Madre mía, compañera de vida, mi confidente.
Te amo con tal fuerza
que si muero ahora daría lo que fuera
para que en mi reencarnación volvieras,
tú volvieras a ser mi madre bella.