Azul Amadeus
Poeta recién llegado
Con sus vestidos bonitos y sus chamarras de mezclilla.
Me gustan tanto cuando hacen una cara falsa de sorprendidas.
Cuanto te besan, sonríen y te besan.
A mí me gustan todas las mujeres.
Me gusta que se acurrucan como un gato a tu costado cuando estás acostado y se aguantan las flatulencias.
Me gustan sus botas de invierno, y que usen su labial de un tono oscuro.
Que llevan una crema aromatizante en su bolso a todas partes, y que son como flores que retoñan con piropos.
A mí me gustan todas, pero todas las mujeres.
Las altas, más altas que las altas.
Me gusta abrazar a las chaparritas, y sus caderas.
Me gustan las cálidas y vergonzosas lonjas que abastecen mis manos,
y las delgadas con las que embonó como pieza de rompecabezas.
Me gustan sin medida, o reprocho alguno
Me gustan por qué nací para amarlas.
Por qué no hay más bello tormento que sufrir por una mala mujer.
Me gustan tanto cuando hacen una cara falsa de sorprendidas.
Cuanto te besan, sonríen y te besan.
A mí me gustan todas las mujeres.
Me gusta que se acurrucan como un gato a tu costado cuando estás acostado y se aguantan las flatulencias.
Me gustan sus botas de invierno, y que usen su labial de un tono oscuro.
Que llevan una crema aromatizante en su bolso a todas partes, y que son como flores que retoñan con piropos.
A mí me gustan todas, pero todas las mujeres.
Las altas, más altas que las altas.
Me gusta abrazar a las chaparritas, y sus caderas.
Me gustan las cálidas y vergonzosas lonjas que abastecen mis manos,
y las delgadas con las que embonó como pieza de rompecabezas.
Me gustan sin medida, o reprocho alguno
Me gustan por qué nací para amarlas.
Por qué no hay más bello tormento que sufrir por una mala mujer.
Última edición: