Lidia del Carmen
Poeta recién llegado
A mi padre...
I
En tu abrazo vive el recuerdo de los caballos de Chillán
Si es allá en el sur donde se vuelven flores los corazones,
cuando niña me mostrabas el camino y las insignias de la vida,
donde en la orilla de la angustia aplacabas mis temores
II
Eres la luz que amanece en la noche silenciosa de mis penas
Con tu vasta alameda de consejos y el eterno cobijo de tu abrazo,
En mi hombro te vuelves alas para ayudarme a enfrentar el mundo,
Es para llorar que busco la cuna de tus brazos
III
Arbol, buen árbol cuya sombra me cubrió al nacer
Ojos afables y buenos que contemplaban mi suerte,
Cimientos eternos en los que se construyó mi vida
¡Cómo no he de agradecer tu amor hasta la muerte...!
I
En tu abrazo vive el recuerdo de los caballos de Chillán
Si es allá en el sur donde se vuelven flores los corazones,
cuando niña me mostrabas el camino y las insignias de la vida,
donde en la orilla de la angustia aplacabas mis temores
II
Eres la luz que amanece en la noche silenciosa de mis penas
Con tu vasta alameda de consejos y el eterno cobijo de tu abrazo,
En mi hombro te vuelves alas para ayudarme a enfrentar el mundo,
Es para llorar que busco la cuna de tus brazos
III
Arbol, buen árbol cuya sombra me cubrió al nacer
Ojos afables y buenos que contemplaban mi suerte,
Cimientos eternos en los que se construyó mi vida
¡Cómo no he de agradecer tu amor hasta la muerte...!