che ibarra
Poeta recién llegado
Hube de aprender a respirar el aire denso de ciudad
cuando te llevaste el aroma de tu pelo,
a caminar sin buscar tus huellas junto a mí,
a latir al ritmo de otro corazón,
a creer sin la fe de tu presencia,
a sostenerme sin la raíz de tus ancestros,
a arrodillarme a otro dios que no fuera tu sexo.
Me quede esperando que regresaras
con el sol del día a día,
con cada cambio de estación ,
en cada sueño noche a noche,
en el dia a día de mi necesidad,
y me vacié de llorar por dentro
con los ojos abiertos a la distancia.
Entonces maldije mil veces tus ojos de avellana,
tu cuerpo de mestiza, tu nombre de cortesana,
tu corazón de pájaro y tu infidelidad de gato.
Escupí tu recuerdo, tu templo, tu bondad a los demás,
tu comprensión a mis perezas y debilidades,
tu retrato de graduación,
el amor que decías tenerme.
Caminé a la vida sin ti y lloré
por mí, por ti, por lo que perdimos en el camino,
por lo que encontramos en nuestro lecho,
por lo que le darás a otros,
por lo que yo no podré darle a alguna.
A mi pesar, la nave va, cargada de necesidad,
solo de mí, nada de ti, reboza añoranza de tiempos idos,
navega en el mar de tu recuerdo y lleva mi dolor al timón
y tu nombre de cortesana en la proa.
Che
cuando te llevaste el aroma de tu pelo,
a caminar sin buscar tus huellas junto a mí,
a latir al ritmo de otro corazón,
a creer sin la fe de tu presencia,
a sostenerme sin la raíz de tus ancestros,
a arrodillarme a otro dios que no fuera tu sexo.
Me quede esperando que regresaras
con el sol del día a día,
con cada cambio de estación ,
en cada sueño noche a noche,
en el dia a día de mi necesidad,
y me vacié de llorar por dentro
con los ojos abiertos a la distancia.
Entonces maldije mil veces tus ojos de avellana,
tu cuerpo de mestiza, tu nombre de cortesana,
tu corazón de pájaro y tu infidelidad de gato.
Escupí tu recuerdo, tu templo, tu bondad a los demás,
tu comprensión a mis perezas y debilidades,
tu retrato de graduación,
el amor que decías tenerme.
Caminé a la vida sin ti y lloré
por mí, por ti, por lo que perdimos en el camino,
por lo que encontramos en nuestro lecho,
por lo que le darás a otros,
por lo que yo no podré darle a alguna.
A mi pesar, la nave va, cargada de necesidad,
solo de mí, nada de ti, reboza añoranza de tiempos idos,
navega en el mar de tu recuerdo y lleva mi dolor al timón
y tu nombre de cortesana en la proa.
Che