Era una mañana feliz,
despertaba de un descanso
que tuvo sueños sin recuerdos amargos,
fué un sueño placentero.
Mas de pronto,
una orquesta destemplada
me hizo ver que era ya hora de despertar,
la llegada de mis nietos,
sus risas, su algarabia,
ese bullicio delicioso
me volvió a la realidad.
Mi alegría se agiganta
y pienso en quien no tiene esta dicha,
que unifica a los que gozan de este esplendor
y causa envidia a los perdedores.
No es el número de nietos,
ni su algarabía,
es su cariño, su constancia, su respeto,
su abrazo cuando llegan,
cuando parten, cuando los veo llegar.
Nada de riquezas les voy a heredar,
una simple poesía,
y nada más.
José Manuel Muro Mora...-------
despertaba de un descanso
que tuvo sueños sin recuerdos amargos,
fué un sueño placentero.
Mas de pronto,
una orquesta destemplada
me hizo ver que era ya hora de despertar,
la llegada de mis nietos,
sus risas, su algarabia,
ese bullicio delicioso
me volvió a la realidad.
Mi alegría se agiganta
y pienso en quien no tiene esta dicha,
que unifica a los que gozan de este esplendor
y causa envidia a los perdedores.
No es el número de nietos,
ni su algarabía,
es su cariño, su constancia, su respeto,
su abrazo cuando llegan,
cuando parten, cuando los veo llegar.
Nada de riquezas les voy a heredar,
una simple poesía,
y nada más.
José Manuel Muro Mora...-------