XANA
Poeta fiel al portal
A nada obliga esa luz
que, ahora, desciende
sobre el páramo, desabrido,
con la tristeza a cuestas,
tras los sesgados renglones
que la lluvia escribe.
Cuántos días transitan estremecidos,
en un desengaño estéril,
en desigual cortejo de demudados rostros.
Ya la luz se afila, aupándose
en esa fe ciega que muestra
hechuras de sueño eterno;
y, a su amparo, el tiempo transcurre
dejando ausencias como una mancha
que el alma aprieta, mientras la tierra
traga su aliento y se duele
en las raíces que la sustentan.
que, ahora, desciende
sobre el páramo, desabrido,
con la tristeza a cuestas,
tras los sesgados renglones
que la lluvia escribe.
Cuántos días transitan estremecidos,
en un desengaño estéril,
en desigual cortejo de demudados rostros.
Ya la luz se afila, aupándose
en esa fe ciega que muestra
hechuras de sueño eterno;
y, a su amparo, el tiempo transcurre
dejando ausencias como una mancha
que el alma aprieta, mientras la tierra
traga su aliento y se duele
en las raíces que la sustentan.