Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablando seriamente frente a frente con el espejo
llegamos los dos a conclusión
de que no es justo que tú seas tan hermosa
y yo sea sólo un bufón.
A ojo de buen conocedor te ves tan bella en el sillón
con tu pose tierna de sirena,
coqueteándole al reloj que en la pared marca las dos
y se me aflojan las piernas
de tentarme con tu amor.
Maldita sea la puerta que hay entre tú y yo
que me prohíbe mirarte al desvertirte,
y pone en mi mente ese ruido que ni mi corazón entiende
pero que acelera mi emoción, vivo tan triste.
A ojo de buen conocedor no es posible que me ignores
si es tan obvio que te sueño,
si hasta tu sombra sabe lo que siento
cuando me sonríes sin razón.
Francamente no te entiendo,
hablemos bien claro sobre esto
porque no puedo sólo ser yo el que te desee,
juega conmigo lo que quieras
pero no me des un beso en la frente
que me llenas de tristeza.
Sabe más el diablo por perro que por diablo,
y si me tiras un hueso soy capaz de ir a traerlo,
porque aunque tú me ignores
esto tiene que ser amor.
Lamento que ya no vuelvas a hablarme
pero déjame soñarte... para no morir de amor.
llegamos los dos a conclusión
de que no es justo que tú seas tan hermosa
y yo sea sólo un bufón.
A ojo de buen conocedor te ves tan bella en el sillón
con tu pose tierna de sirena,
coqueteándole al reloj que en la pared marca las dos
y se me aflojan las piernas
de tentarme con tu amor.
Maldita sea la puerta que hay entre tú y yo
que me prohíbe mirarte al desvertirte,
y pone en mi mente ese ruido que ni mi corazón entiende
pero que acelera mi emoción, vivo tan triste.
A ojo de buen conocedor no es posible que me ignores
si es tan obvio que te sueño,
si hasta tu sombra sabe lo que siento
cuando me sonríes sin razón.
Francamente no te entiendo,
hablemos bien claro sobre esto
porque no puedo sólo ser yo el que te desee,
juega conmigo lo que quieras
pero no me des un beso en la frente
que me llenas de tristeza.
Sabe más el diablo por perro que por diablo,
y si me tiras un hueso soy capaz de ir a traerlo,
porque aunque tú me ignores
esto tiene que ser amor.
Lamento que ya no vuelvas a hablarme
pero déjame soñarte... para no morir de amor.