A quien cantamos

negor len

Poeta recién llegado
A Quien Cantamos?

A quien este día cantamos,
pregunte a mi pluma.?
A donde iremos de la mano,
y con nuestros versos bajo el brazo.?
Ya sé Negor respondió sonriente:
visitemos espacios diferentes,
aquellos que poblan las alturas,
y otros que adornan el cuerpo de la tierra.
Viajemos a la residencia de los vientos...
Veras: ahí, encontraremos todo eso que es belleza,
y que en tinta y letras convertiremos,
o de ejemplo usaremos haciendo un reflejo,
que viene del palpito de las bellezas.
Lo usaremos para adornar y enternecer,
a cada uno de nuestros seres,
que transitan en el ritmo de los minutos
en estos paramos de la tierra.
Vamos y expresemos no reflejos,
solo cantaremos a la estampa esa que ante los ojos,
sola aparece,
participando en el navegar,
procedente de un puerto anclado sí...
lo se, alla en un viejo mar;
Aquel donde los faroles titilan:
donde luceros y estrellas trabajan los encantos,
de noches navegantes en buques de nostalgias.
Allí cantaremos Negor,
siguió diciendo mi pluma,
en esta lejanía llena de cabellos despeinados de la luna,
y donde nadie adueña esos reflejos desperdigados
que pintan el silencio que camina por las noches.
Tu y yo:
encontraremos la arquitectura del paisaje,
incrustado en la ruta de los cuatro puntos cardinales.
Esto es una propiedad que se respira,
en algunos espacios del universo
libre del egoísmo de imperios,
y nefastos terratenientes hermanos de la muerte.
Esa muerte sí,
que a través de inmundos seres se reparten el ambiente,
y opacan el encanto de la partida de las tardes.

En él vació de tus manos,
cargaremos la sinfonía que emana como una fuente
en el canto vagabundo de los ríos.
que alegres cantan serpenteando abajo de la cañada,
de esa música podrás alegrar el espacio
que te separa de tu amada,
ya que esta es la melodía que canta el despertar
a los buenos días de la vida.
Aquí aprenderás a envolver tus palabras
en el repicar de campanas anunciando sentimientos,
que emergen de un corazón
educado en la razón de las caricias.
Entrega a esa mujer la misma que desde lejos,
Te llama a viajar a ella en trenes de ilusiones;
Entrégale si la privacidad desaparecida,
en el momento que el sol y sus recuerdos
rompieron el cristal de tu ventana.
Será solo asi,
que a ella le transformes en residente
en este mismo firmamento de reflejos,
donde durmieron las lluvias
para despertar con el cultivo de una rosa blanca,
que esta vez le dejas a tu amada
aquí plantada en los jardines de tu alma.


Negor Len
 
A Quien Cantamos?

A quien este día cantamos,
pregunte a mi pluma.?
A donde iremos de la mano,
y con nuestros versos bajo el brazo.?
Ya sé Negor respondió sonriente:
visitemos espacios diferentes,
aquellos que poblan las alturas,
y otros que adornan el cuerpo de la tierra.
Viajemos a la residencia de los vientos...
Veras: ahí, encontraremos todo eso que es belleza,
y que en tinta y letras convertiremos,
o de ejemplo usaremos haciendo un reflejo,
que viene del palpito de las bellezas.
Lo usaremos para adornar y enternecer,
a cada uno de nuestros seres,
que transitan en el ritmo de los minutos
en estos paramos de la tierra.
Vamos y expresemos no reflejos,
solo cantaremos a la estampa esa que ante los ojos,
sola aparece,
participando en el navegar,
procedente de un puerto anclado sí...
lo se, alla en un viejo mar;
Aquel donde los faroles titilan:
donde luceros y estrellas trabajan los encantos,
de noches navegantes en buques de nostalgias.
Allí cantaremos Negor,
siguió diciendo mi pluma,
en esta lejanía llena de cabellos despeinados de la luna,
y donde nadie adueña esos reflejos desperdigados
que pintan el silencio que camina por las noches.
Tu y yo:
encontraremos la arquitectura del paisaje,
incrustado en la ruta de los cuatro puntos cardinales.
Esto es una propiedad que se respira,
en algunos espacios del universo
libre del egoísmo de imperios,
y nefastos terratenientes hermanos de la muerte.
Esa muerte sí,
que a través de inmundos seres se reparten el ambiente,
y opacan el encanto de la partida de las tardes.

En él vació de tus manos,
cargaremos la sinfonía que emana como una fuente
en el canto vagabundo de los ríos.
que alegres cantan serpenteando abajo de la cañada,
de esa música podrás alegrar el espacio
que te separa de tu amada,
ya que esta es la melodía que canta el despertar
a los buenos días de la vida.
Aquí aprenderás a envolver tus palabras
en el repicar de campanas anunciando sentimientos,
que emergen de un corazón
educado en la razón de las caricias.
Entrega a esa mujer la misma que desde lejos,
Te llama a viajar a ella en trenes de ilusiones;
Entrégale si la privacidad desaparecida,
en el momento que el sol y sus recuerdos
rompieron el cristal de tu ventana.
Será solo asi,
que a ella le transformes en residente
en este mismo firmamento de reflejos,
donde durmieron las lluvias
para despertar con el cultivo de una rosa blanca,
que esta vez le dejas a tu amada
aquí plantada en los jardines de tu alma.


Negor Len

Qué bueno este escrito. Ha sido una bocanada de aire fresco en el devenir de este caluroso día. Música, alegría, canciones y unos cabellos que despeinar bajo la luna. Un abrazo
 

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