P
poetaysoñador
Invitado
Aún parece que allí me encuentro.
Y desde entonces, Alegría,
recorres cada palmo de mi cuerpo
haciendo que mi mente,
que sola desvaría,
atraviese tan de repente
el umbral del tiempo.
Una vez allí contemplo
como el agua rompe las rocas,
aquel Arco Iris abriéndose
al sol para iluminar tu boca;
tu blanco cuerpo bañándose
en aguas oscuras,
que lo esconden.
Alegría, tu ropa es verde,
tan verde como el paisaje
con el que ahora me tropiezo
radiante en mi abordaje;
y a veces yo te enmarillezco
y te vuelvo tan triste,
¡cuánto lo siento!
Dame un último aliento,
Alegría dame tu sonrisa,
dame tu palabra de que avanzaremos,
dame tu esperanza que es vida;
y yo, Alegría, te prometo
que ese gesto con creces
te será devuelto.
Y si la tristeza vuelve en algún momento
intenta que no se me olvide sonreír,
cuando todo se vuelva nebuloso
vuélveme, Alegría, a seducir;
que todo se llene de besos y abrazos,
que la primavera no se corte,
que tu cuerpo nunca deje de florecer.
Y desde entonces, Alegría,
recorres cada palmo de mi cuerpo
haciendo que mi mente,
que sola desvaría,
atraviese tan de repente
el umbral del tiempo.
Una vez allí contemplo
como el agua rompe las rocas,
aquel Arco Iris abriéndose
al sol para iluminar tu boca;
tu blanco cuerpo bañándose
en aguas oscuras,
que lo esconden.
Alegría, tu ropa es verde,
tan verde como el paisaje
con el que ahora me tropiezo
radiante en mi abordaje;
y a veces yo te enmarillezco
y te vuelvo tan triste,
¡cuánto lo siento!
Dame un último aliento,
Alegría dame tu sonrisa,
dame tu palabra de que avanzaremos,
dame tu esperanza que es vida;
y yo, Alegría, te prometo
que ese gesto con creces
te será devuelto.
Y si la tristeza vuelve en algún momento
intenta que no se me olvide sonreír,
cuando todo se vuelva nebuloso
vuélveme, Alegría, a seducir;
que todo se llene de besos y abrazos,
que la primavera no se corte,
que tu cuerpo nunca deje de florecer.