dimas claudio
Dimas Claudio
¡Ha! Mujer, mujer no abuses de nosotros,
pobres niños grandes, muchas veces torpes.
Si a veces tan solo con solo mirarnos
vemos a la hija, la novia o la madre.
Y es en vuestros brazos donde nace el rio
de aquella ternura que falta nos hace.
¡Ha! Mujer, mujer que alguna vez amamos.
Llevan en su pecho el rostro dormido
Somos los amantes ahora olvidados
Que guardan recuerdos, jamás el olvido.
Seremos guardianes de vuestros secretos.
Marionetas rotas que penden de un hilo.
Hay mujer. Mujer hermosa, mujer poeta
Tu eres el faro que marca el destino
Del hombre que busca rozar lo divino.
Si en cualquier mujer puede verse un ángel
en ti poetisa, puede verse a Dios,
buscando ese altar trazamos caminos.
¡Ha! poetisa. Poetisa mía de corazón triste
Tu eres la suma de todo lo bueno
Tus versos nos llevan a ese mar secreto
donde tu palabra es brisa de enero.
Y nosotros, que hombres solo somos.
A tus plantas, no lo dudes.
En un acto de amor. Nos rendimos.
Dimas
pobres niños grandes, muchas veces torpes.
Si a veces tan solo con solo mirarnos
vemos a la hija, la novia o la madre.
Y es en vuestros brazos donde nace el rio
de aquella ternura que falta nos hace.
¡Ha! Mujer, mujer que alguna vez amamos.
Llevan en su pecho el rostro dormido
Somos los amantes ahora olvidados
Que guardan recuerdos, jamás el olvido.
Seremos guardianes de vuestros secretos.
Marionetas rotas que penden de un hilo.
Hay mujer. Mujer hermosa, mujer poeta
Tu eres el faro que marca el destino
Del hombre que busca rozar lo divino.
Si en cualquier mujer puede verse un ángel
en ti poetisa, puede verse a Dios,
buscando ese altar trazamos caminos.
¡Ha! poetisa. Poetisa mía de corazón triste
Tu eres la suma de todo lo bueno
Tus versos nos llevan a ese mar secreto
donde tu palabra es brisa de enero.
Y nosotros, que hombres solo somos.
A tus plantas, no lo dudes.
En un acto de amor. Nos rendimos.
Dimas