A ti.

Roman Vieira

El cuervo rojo que te observa en silencio.

A ti.


No es solo el amor sino la pasión con que te miro,
las ganas de hacerme tu y vestirme de ti,
de probarme tus ojos y morderme los labios,
de beber-te a sorbos en la lluvia de febrero y en mayo,
de desnudarte los miedos y vestirte de abrazos,
de llevarte al fin de la mano y ser uno,
porque no es solo la pasión con que te miro,
sino el amor al ser amado y la ternura,
el tiempo dedicado, el camino construido,
y el deseo de entregarte el corazón henchido,
no de miedos, sino de felicidad en cada abrazo,
en cada beso, en cada desnudarnos de miedo…
y vestirnos de lo amado, del otro, de uno mismo,
de amor y de pasión, de entrega y compromiso,
y a la vez, la libertad de amarnos.

Y es que nunca ha sido solo la pasión con que te miro,
sino el amor, las ganas de hacerme tu y vestirte de mi,
para que vieras tu, al fin, con estos ojos…
lo que vales y representas para mi.

-A ti-


Para ti, que vales todo sin saberlo,
mi ramita paraguaya.
 
Ay, mi adorado y querido amigo, Rojito...
No tienes idea la alegría y felicidad que siento al leer y disfrutar de estos maravillosos y enamorados versos, dedicado a mi bella hermanita,
Los quiero infinito a ambos y los acompaño desde la distancia desde hace muchísimo tiempo. Celebro que ese amor siga latente y creciendo en vuestros corazones, sé que la distancia física provoca mucho miedo, pero es una barrera totalmente franqueable con la fuerza de ese amor mutuo.
Te dejo mi abrazo, mi cariño y mi amistad para ti, estimado Omar, y lo mismo hazle llegar a mi adorada Eddy-Roch.
Un beso enorme para los dos.
 
A ti.

No es solo el amor sino la pasión con que te miro,
las ganas de hacerme tu y vestirme de ti,
de probarme tus ojos y morderme los labios,
de beber-te a sorbos en la lluvia de febrero y en mayo,
de desnudarte los miedos y vestirte de abrazos,
de llevarte al fin de la mano y ser uno,
porque no es solo la pasión con que te miro,
sino el amor al ser amado y la ternura,
el tiempo dedicado, el camino construido,
y el deseo de entregarte el corazón henchido,
no de miedos, sino de felicidad en cada abrazo,
en cada beso, en cada desnudarnos de miedo…
y vestirnos de lo amado, del otro, de uno mismo,
de amor y de pasión, de entrega y compromiso,
y a la vez, la libertad de amarnos.

Y es que nunca ha sido solo la pasión con que te miro,
sino el amor, las ganas de hacerme tu y vestirte de mi,
para que vieras tu, al fin, con estos ojos…
lo que vales y representas para mi.

-A ti-


Para ti, que vales todo sin saberlo,
mi ramita paraguaya.
Bello, sentido y romántico poema de amor, me ha gustado mucho amigo Roman. Un abrazo. Paco.
 

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