Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
Un murmullo lejano me nutre los oídos,
en ésos los momentos de plañidera calma;
y una voz diminuta arroba mis sentidos,
me alienta y me constriñe, sacudiéndome el alma.
El corazón se ofusca quimérico y umbrío,
se aturde el pensamiento, se anula la confianza,
cuando observo en tus ojos opacos y vacíos
perdido el sortilegio ritual de tu mirada.
Irracional la idea sofoca al albedrío,
me acometen los ecos que fluyen sin templanza
y desde mi obsecuente y absurdo desvarío
me aferro con presteza sin par, a la esperanza.
Tu sombra me persigue y en mi arcano desvío,
me acaricia, me besa, me seduce, me calma;
y en un gesto sublime, patético y sombrío,
la sinrazón me grita lo que tu boca calla.
La visión acelera torpemente el latido,
fantasmal tu figura, se mueve por la casa
descorriendo los velos funestos del olvido;
por todos los rincones vuelas, caminas, cantas.
Tu presencia se siente y me llena de bríos,
en el aire, inminente se percibe, se inhala;
me persigues, me acosas y vives dentro mío,
incólume, vigente, muerta ya y sepultada.
en ésos los momentos de plañidera calma;
y una voz diminuta arroba mis sentidos,
me alienta y me constriñe, sacudiéndome el alma.
El corazón se ofusca quimérico y umbrío,
se aturde el pensamiento, se anula la confianza,
cuando observo en tus ojos opacos y vacíos
perdido el sortilegio ritual de tu mirada.
Irracional la idea sofoca al albedrío,
me acometen los ecos que fluyen sin templanza
y desde mi obsecuente y absurdo desvarío
me aferro con presteza sin par, a la esperanza.
Tu sombra me persigue y en mi arcano desvío,
me acaricia, me besa, me seduce, me calma;
y en un gesto sublime, patético y sombrío,
la sinrazón me grita lo que tu boca calla.
La visión acelera torpemente el latido,
fantasmal tu figura, se mueve por la casa
descorriendo los velos funestos del olvido;
por todos los rincones vuelas, caminas, cantas.
Tu presencia se siente y me llena de bríos,
en el aire, inminente se percibe, se inhala;
me persigues, me acosas y vives dentro mío,
incólume, vigente, muerta ya y sepultada.