AGancedo
Poeta fiel al portal
Soñaba contigo y ya no estabas,
me despertó tu olor,
el calor de tus abrazos y ya no estabas.
Habían pasado meses,
mi corazón
y mis sueños
no querían saber que tu no estabas.
Te fuiste sin remedio.
Y en mi incomprensión
te decía sin palabras
si entre los amigos
tu mirada y la mía se cruzaban:
deja que te abrace,
que te quiera en calma
y tú, que estabas allí,
allí ya no estabas.
Hoy, ya no estás aquí,
quedaste a la espalda
de mi vida.
Todo lo arregló
y puso en su lugar
el maestro tiempo.
No hay posible rencor,
quedó toda herida
limpia e integrada;
en su lugar están
la comprensión sosegada,
un sedoso agradecimiento.
Agradezco ahora el amor con que me obsequiaste,
el regalo de aprender a amar
sin pedirte nada,
y haberme dejado sin engaño alguno
cuando de tu amor ni ceniza quedaba.
Y aunque ya no estés,
ni nada te deba, ni me debas nada
he de agradecer la huella de luz
que en mi corazón tu pasión dejara.
me despertó tu olor,
el calor de tus abrazos y ya no estabas.
Habían pasado meses,
mi corazón
y mis sueños
no querían saber que tu no estabas.
Te fuiste sin remedio.
Y en mi incomprensión
te decía sin palabras
si entre los amigos
tu mirada y la mía se cruzaban:
deja que te abrace,
que te quiera en calma
y tú, que estabas allí,
allí ya no estabas.
Hoy, ya no estás aquí,
quedaste a la espalda
de mi vida.
Todo lo arregló
y puso en su lugar
el maestro tiempo.
No hay posible rencor,
quedó toda herida
limpia e integrada;
en su lugar están
la comprensión sosegada,
un sedoso agradecimiento.
Agradezco ahora el amor con que me obsequiaste,
el regalo de aprender a amar
sin pedirte nada,
y haberme dejado sin engaño alguno
cuando de tu amor ni ceniza quedaba.
Y aunque ya no estés,
ni nada te deba, ni me debas nada
he de agradecer la huella de luz
que en mi corazón tu pasión dejara.
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