Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Se destrozó la caja de resonancia de la guitarra española y universal. Se fue el talento inculto, el don insuperable que solo muy pocos disfrutan. La maestría que no nació de libros ni estudios. La sangre misma del flamenco, cultura universal. Maestro de maestros de conservatorio. Se rompieron las cuerdas de mi guitarra y mi voz rasgó con mis cuerdas vocales una buleria de su amigo Camarón. El cielo ganó un artista insuperable, un genio y una persona noble y humilde. Hasta siempre, Paco. Hasta siempre, maestro.
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