Te llevaré conmigo tomándote la mano,
te enseñare el camino y todo alrededor;
para cuando te toque emprender un destino,
ya tengas la experiencia que nunca tuve yo.
Me pararé contigo frente al inmenso Río,
para que tú lo observes y tengas tu opinión;
puede que me sonría cuando te dé consejos,
y espero que en silencio, me prestes atención.
¡Escúchame, hijo mío! la vida es como un Río,
tiene sus aguas claras, por tiempo turbias son;
por eso yo prefiero abrirte los sentidos,
de lo que es un hombre de principio y valor.
Nunca estarás tú solo, yo voy a estar contigo,
y mientras Dios permita, tuyo es mi corazón;
pero por ser un hombre tienes que defenderte;
y vivir esta vida con ímpetu y tesón.
Te enseñaré el camino, tú conoces las piedras,
nunca camine a ciegas evita un tropezón;
y ante el inmenso Río, lo cruzas o lo dejas;
y para que tú puedas, tendrás mi bendición.
te enseñare el camino y todo alrededor;
para cuando te toque emprender un destino,
ya tengas la experiencia que nunca tuve yo.
Me pararé contigo frente al inmenso Río,
para que tú lo observes y tengas tu opinión;
puede que me sonría cuando te dé consejos,
y espero que en silencio, me prestes atención.
¡Escúchame, hijo mío! la vida es como un Río,
tiene sus aguas claras, por tiempo turbias son;
por eso yo prefiero abrirte los sentidos,
de lo que es un hombre de principio y valor.
Nunca estarás tú solo, yo voy a estar contigo,
y mientras Dios permita, tuyo es mi corazón;
pero por ser un hombre tienes que defenderte;
y vivir esta vida con ímpetu y tesón.
Te enseñaré el camino, tú conoces las piedras,
nunca camine a ciegas evita un tropezón;
y ante el inmenso Río, lo cruzas o lo dejas;
y para que tú puedas, tendrás mi bendición.