Maria Teresa Fuenmayor T.
Poeta recién llegado
Amigo motorizado
¡Déjame cruzar la calle!
-esta calle tan hermosa
de Caracas, nuestro valle-.
Ya sé, vienes apurado
y tenso puede que estalles-
y no te gusta esperar
-ajá, ahí está el detalle-.
Más necesito cruzar
-no esperes que me desmaye-
para hacer mis diligencias
-me toca hablar, usted calle-.
Te voy a cambiar la rima
(todo terminará en í-o)
pacontarte que me han dicho
que sufres de daltonismo
y distingues del semáforo
solamente el amarillo.
Cuando enciende rojo o verde
eso es para ti lo mismo
por lo cual no te detienes
ni siquiera en el hombrillo.
Menos aún te preocupas
por cada peatoncillo
que tiene la loca idea
de cruzar mira qué pillo-
o que intenta traspasar
la calle que es tu castillo.
Y vuelvo a cambiar mi rima,
espero esta vez no falle:
Amigo motorizado
¡Déjame cruzar la calle!
¡Déjame cruzar la calle!
-esta calle tan hermosa
de Caracas, nuestro valle-.
Ya sé, vienes apurado
y tenso puede que estalles-
y no te gusta esperar
-ajá, ahí está el detalle-.
Más necesito cruzar
-no esperes que me desmaye-
para hacer mis diligencias
-me toca hablar, usted calle-.
Te voy a cambiar la rima
(todo terminará en í-o)
pacontarte que me han dicho
que sufres de daltonismo
y distingues del semáforo
solamente el amarillo.
Cuando enciende rojo o verde
eso es para ti lo mismo
por lo cual no te detienes
ni siquiera en el hombrillo.
Menos aún te preocupas
por cada peatoncillo
que tiene la loca idea
de cruzar mira qué pillo-
o que intenta traspasar
la calle que es tu castillo.
Y vuelvo a cambiar mi rima,
espero esta vez no falle:
Amigo motorizado
¡Déjame cruzar la calle!