Las horas hoy no cesan
y aún así te tengo al lado.
Un mundo idealizado
con preguntas que me pesan:
si tus lágrimas secan
al compás de mis abrazos,
¿por qué rompes los lazos
que nos hacen una pieza?
Déjame descubrirte
la verdad de mis palabras,
aunque hoy no las escuches
todavía queda oírme.
Sigue este pulso firme
que marca mis esperanzas
de ver cuánto me aguatas,
de que no puedan herirte.
Que para yo sentirte
puedas tú reconfortarte;
que sea yo mejor
para que nunca quieras irte;
que sigas en mi vida
para no poder marcharte,
pues si desapareces
todo se volverá triste.
Levantas de la cama,
ves el cielo, ¡ya lo viste!
que gris fue todo el día
comenzada la mañana.
No cambiarán las ganas
este tremendo despiste,
del sol que pudo haberse
olvidado de tu ventana.
Y no va a salir hoy,
cuando sólo quiere huir,
huir de tu tristeza,
de tan amargo sentir.
Que esos profundos ojos
no los quiere ver llorar,
que aunque se pase el tiempo
no te dejará partir.
Está hoy desconsolado
y todavía sigue en pie.
Al menos hoy te escribe,
eso no se le ha olvidado,
a veces te sonríe, ¡sí
no sabe lo que dice!,
pues tiene la costumbre
de soñar si ha despertado.
Que más ilusionado
es contigo su trayecto
de seguir a la luna
cuando ella ha marchado,
de amanecer a tiempo
para verte caminar
y para levantarte
si ve que has tropezado.
Celebrará tus triunfos,
aceptará tus fracasos,
vaciareis mil frascos,
pero Siempre Juntos.
y aún así te tengo al lado.
Un mundo idealizado
con preguntas que me pesan:
si tus lágrimas secan
al compás de mis abrazos,
¿por qué rompes los lazos
que nos hacen una pieza?
Déjame descubrirte
la verdad de mis palabras,
aunque hoy no las escuches
todavía queda oírme.
Sigue este pulso firme
que marca mis esperanzas
de ver cuánto me aguatas,
de que no puedan herirte.
Que para yo sentirte
puedas tú reconfortarte;
que sea yo mejor
para que nunca quieras irte;
que sigas en mi vida
para no poder marcharte,
pues si desapareces
todo se volverá triste.
Levantas de la cama,
ves el cielo, ¡ya lo viste!
que gris fue todo el día
comenzada la mañana.
No cambiarán las ganas
este tremendo despiste,
del sol que pudo haberse
olvidado de tu ventana.
Y no va a salir hoy,
cuando sólo quiere huir,
huir de tu tristeza,
de tan amargo sentir.
Que esos profundos ojos
no los quiere ver llorar,
que aunque se pase el tiempo
no te dejará partir.
Está hoy desconsolado
y todavía sigue en pie.
Al menos hoy te escribe,
eso no se le ha olvidado,
a veces te sonríe, ¡sí
no sabe lo que dice!,
pues tiene la costumbre
de soñar si ha despertado.
Que más ilusionado
es contigo su trayecto
de seguir a la luna
cuando ella ha marchado,
de amanecer a tiempo
para verte caminar
y para levantarte
si ve que has tropezado.
Celebrará tus triunfos,
aceptará tus fracasos,
vaciareis mil frascos,
pero Siempre Juntos.