Mis dos manos frías despintadas de color, vaciladas
de por medio intentando acariciar una sombra ajena.
Yo desangro y desmorono el lugar en cuya morada
postraste tu paso peregrino e incierto, sin fotografías
sin marcas sepultadas en el arrebatado ciclo de mis días.
Te vas. Dejas en mi cielo una luz desorientada intentando
huir del espacio, todo en cuanto te di lo tienes inerte
descuidado de tu mirada, despilfarras la gran caricia que puedes
sentir cuando tú lo creas preciso, pero afirmo que será imposible
el poder dar calor a una noche lluviosa.
¡Claro está! nunca fue capaz el sol de mi diminuto espacio
cubrir las espesas hondas de tus senos,
yo lo creo incurable pues tu corazón solo esta inmutado
en tu pecho, es un artífice, una simple razón de vida
para un cuerpo desmoronado en el despertar de los días.
Acercado a ti miro la sombra vana, la caricia falsa surcando
sobre tu frente, ¡irreal fantasma! solo vives sin existir
buscas irremediablemente un querer y otro una mirada y otra.
Tu fascinación por la piedra es absoluta y sé que nunca
te enredaras en las llamas ardientes de un sueño imposible.
de por medio intentando acariciar una sombra ajena.
Yo desangro y desmorono el lugar en cuya morada
postraste tu paso peregrino e incierto, sin fotografías
sin marcas sepultadas en el arrebatado ciclo de mis días.
Te vas. Dejas en mi cielo una luz desorientada intentando
huir del espacio, todo en cuanto te di lo tienes inerte
descuidado de tu mirada, despilfarras la gran caricia que puedes
sentir cuando tú lo creas preciso, pero afirmo que será imposible
el poder dar calor a una noche lluviosa.
¡Claro está! nunca fue capaz el sol de mi diminuto espacio
cubrir las espesas hondas de tus senos,
yo lo creo incurable pues tu corazón solo esta inmutado
en tu pecho, es un artífice, una simple razón de vida
para un cuerpo desmoronado en el despertar de los días.
Acercado a ti miro la sombra vana, la caricia falsa surcando
sobre tu frente, ¡irreal fantasma! solo vives sin existir
buscas irremediablemente un querer y otro una mirada y otra.
Tu fascinación por la piedra es absoluta y sé que nunca
te enredaras en las llamas ardientes de un sueño imposible.