Josimar Moran
Poeta fiel al portal
Fue una tarde gris. El corazón lloraba.
El cielo mismo arrullaba nuestro idilio
cubriendo con su nebuloso manto
el silente verso que mi amor cantaba.
Y viví un dulce sueño de amor y angustia.
Callar llorando la pasión prohibida,
sentir que en un suspiro se va la vida
y se queda el alma marchita y mustia.
Y fue nuestro romance, arcano delirio,
evocación tardía de pasados sueños
que prendidos quedaron en la memoria.
¿Por qué no puedo decir te amo? ¡Ah, martirio!
Saber que somos dos seres sin dueños
que nunca juntos escribirán su historia . . .
(Septiembre 09, 1996)
El cielo mismo arrullaba nuestro idilio
cubriendo con su nebuloso manto
el silente verso que mi amor cantaba.
Y viví un dulce sueño de amor y angustia.
Callar llorando la pasión prohibida,
sentir que en un suspiro se va la vida
y se queda el alma marchita y mustia.
Y fue nuestro romance, arcano delirio,
evocación tardía de pasados sueños
que prendidos quedaron en la memoria.
¿Por qué no puedo decir te amo? ¡Ah, martirio!
Saber que somos dos seres sin dueños
que nunca juntos escribirán su historia . . .
(Septiembre 09, 1996)