No importa que tus pétalos caídos,
ya no guarden estambres ni pistilo:
tu corola ayer brillante, hoy opaca,
por siempre quedará.
El botón milagroso del que vienes
mil semillas mañana esparcirá,
aunque el cáliz que dio su sangre pura,
hecho polvo estará.
De tu muerte mil vidas nuevas nacen
y de tu agonía los pájaros y abejas
ya tomaron y guardan el perfume
que nunca pasará.
Cuando un suspiro quede en el rescoldo
del fuego de tu paso inolvidable
y nada puedan, el tiempo y la distancia,
tú permanecerás.
De la delicia de los recuerdos gratos
y la bella poesía que inspiraste,
ninguno de los que te contemplaron
olvidarse podrá.
Yo, en cambio, sumido en las tinieblas
de mi errante soledad nostálgica,
envuelto en el aroma que me diste,
dichoso quedaré.
ya no guarden estambres ni pistilo:
tu corola ayer brillante, hoy opaca,
por siempre quedará.
El botón milagroso del que vienes
mil semillas mañana esparcirá,
aunque el cáliz que dio su sangre pura,
hecho polvo estará.
De tu muerte mil vidas nuevas nacen
y de tu agonía los pájaros y abejas
ya tomaron y guardan el perfume
que nunca pasará.
Cuando un suspiro quede en el rescoldo
del fuego de tu paso inolvidable
y nada puedan, el tiempo y la distancia,
tú permanecerás.
De la delicia de los recuerdos gratos
y la bella poesía que inspiraste,
ninguno de los que te contemplaron
olvidarse podrá.
Yo, en cambio, sumido en las tinieblas
de mi errante soledad nostálgica,
envuelto en el aroma que me diste,
dichoso quedaré.