Desde las mil ventanillas de aquel tren,
unos ojos me miraron al pasar.
Fue un segundo, tal vez... no supe bien,
saeta al pecho, clavada sin pensar.
unos ojos me miraron al pasar.
Fue un segundo, tal vez... no supe bien,
saeta al pecho, clavada sin pensar.
¿Quién sería?, ¿sabrá que soy rehén?
de esos ojos, que no pude olvidar.
Sus pupilas, grabadas en mi sien,
son otra flecha... que clava sin matar.
de esos ojos, que no pude olvidar.
Sus pupilas, grabadas en mi sien,
son otra flecha... que clava sin matar.
Marino Fabianesi
Última edición por un moderador:
:: y gran abrazo, Marino.