Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces la distancia nos separa
y terca nos somete claramente;
a veces se eterniza eternamente
haciéndose a la vez necia y preclara.
A veces la distancia mal se encara
tejiendo indiferencias en tu frente;
a veces te susurra confidente
tirándote sus cosas a la cara.
A veces la distancia te envenena
con metros que el dolor vuelve infinitos,
forjando en la distancia tu condena.
A veces la distancia mata a gritos
y siendo larga y grande se hace arena
en un reloj de epílogos malditos.
y terca nos somete claramente;
a veces se eterniza eternamente
haciéndose a la vez necia y preclara.
A veces la distancia mal se encara
tejiendo indiferencias en tu frente;
a veces te susurra confidente
tirándote sus cosas a la cara.
A veces la distancia te envenena
con metros que el dolor vuelve infinitos,
forjando en la distancia tu condena.
A veces la distancia mata a gritos
y siendo larga y grande se hace arena
en un reloj de epílogos malditos.