A veces no puedo dejar de pensar en él
tratar de concentrarme en algo,
esfuerzo en vano,
tratar de olvidar su sonrisa
su pícara sonrisa,
y su mirada, y sus caricias,
y su estúpida presencia
hasta su simple existencia
que desde siempre adoro
que desde siempre añoro
que me condena a sentir
aunque sin desearlo,
sentir que lo amo,
que me hace extrañarlo
pensarlo y pensarlo.
Pero a veces no basta
con mucho pensarlo
con cerrar los ojos
e imaginarlo
con revivir cada momento
y agudizar mi sufrimiento.
A veces no es suficiente
saber que en algún instante
ha tenido que pensarme
si yo realmente quisiera
poder tener la certeza
de que piensa en mi
tanto como yo lo hago.
Vaya deseo absurdo
si se que sus pensamientos
le pertenecen a ella,
su tiempo, su espacio
sus triunfos y sus fracazos
sus risas, sus llantos
su siempre, su eterno,
todo lo que quiero mío
todo lo que tanto anhelo
y no creo que lo envidio
simplemente me resigno
a ser la segunda opción
a olvidar la dignidad
a olvidar lo que es respeto
a seguir jugando el juego
en el que yo siempre pierdo.
A veces sólo deseo
poder detener el tiempo
olvidarme del entorno
olvidar a los demás
sin pensar en qué dirán
olvidarme lo que él siente
o más bien lo que no siente
y estrecharlo entre mis brazos
sin palabras, sin preguntas
sin condenas y sin culpas
sólo sentir su presencia
escuchar por un instante
el latir del corazón
sentir su respiración
su mirada que me diga
que quiere estar a mi lado
por un largo, largo rato.
tratar de concentrarme en algo,
esfuerzo en vano,
tratar de olvidar su sonrisa
su pícara sonrisa,
y su mirada, y sus caricias,
y su estúpida presencia
hasta su simple existencia
que desde siempre adoro
que desde siempre añoro
que me condena a sentir
aunque sin desearlo,
sentir que lo amo,
que me hace extrañarlo
pensarlo y pensarlo.
Pero a veces no basta
con mucho pensarlo
con cerrar los ojos
e imaginarlo
con revivir cada momento
y agudizar mi sufrimiento.
A veces no es suficiente
saber que en algún instante
ha tenido que pensarme
si yo realmente quisiera
poder tener la certeza
de que piensa en mi
tanto como yo lo hago.
Vaya deseo absurdo
si se que sus pensamientos
le pertenecen a ella,
su tiempo, su espacio
sus triunfos y sus fracazos
sus risas, sus llantos
su siempre, su eterno,
todo lo que quiero mío
todo lo que tanto anhelo
y no creo que lo envidio
simplemente me resigno
a ser la segunda opción
a olvidar la dignidad
a olvidar lo que es respeto
a seguir jugando el juego
en el que yo siempre pierdo.
A veces sólo deseo
poder detener el tiempo
olvidarme del entorno
olvidar a los demás
sin pensar en qué dirán
olvidarme lo que él siente
o más bien lo que no siente
y estrecharlo entre mis brazos
sin palabras, sin preguntas
sin condenas y sin culpas
sólo sentir su presencia
escuchar por un instante
el latir del corazón
sentir su respiración
su mirada que me diga
que quiere estar a mi lado
por un largo, largo rato.