A vivir lo llamo dudar
Tengo más dudas que pan.
Más preguntas que piel.
Más ruido que tiempo.
Dudo de la muerte
como a los veinte,
como a los doce,
como de los perros,
como de esa loca
que piensa tanto
y nunca dice nada.
Dudo de esta traba.
Sé lo que hace:
me deja la seca.
La vida baja dos cambios
y me deja huyendo por dentro.
Adentro no hay cielo.
Hay un cuarto sin Dios,
paredes húmedas,
destellos y caos,
parecido a mí.
Me pregunto cómo me veo:
la sonrisa falsa ya echó raíces.
Pelo los dientes,
aunque ya no sean de leche.
Pero cómo hijueputas duele.
Ahora entiendo
por qué evitamos el espejo,
por qué maquillamos la vanidad
como si el suelo respondiera algo.
Yo quise dudar hasta de mi inteligencia
y me quedé sin idioma.
Del dolor sé más.
Se sienta al lado,
respira conmigo.
A veces me miente,
pero nunca se va.
Entonces vuelvo.
No a vivir.
A dudar.
Tengo más dudas que pan.
Más preguntas que piel.
Más ruido que tiempo.
Dudo de la muerte
como a los veinte,
como a los doce,
como de los perros,
como de esa loca
que piensa tanto
y nunca dice nada.
Dudo de esta traba.
Sé lo que hace:
me deja la seca.
La vida baja dos cambios
y me deja huyendo por dentro.
Adentro no hay cielo.
Hay un cuarto sin Dios,
paredes húmedas,
destellos y caos,
parecido a mí.
Me pregunto cómo me veo:
la sonrisa falsa ya echó raíces.
Pelo los dientes,
aunque ya no sean de leche.
Pero cómo hijueputas duele.
Ahora entiendo
por qué evitamos el espejo,
por qué maquillamos la vanidad
como si el suelo respondiera algo.
Yo quise dudar hasta de mi inteligencia
y me quedé sin idioma.
Del dolor sé más.
Se sienta al lado,
respira conmigo.
A veces me miente,
pero nunca se va.
Entonces vuelvo.
No a vivir.
A dudar.