edwinpaul
Poeta fiel al portal
Abandonado.
Se merecía ser carcelero de sus abrazos,
caía en su infinita estupidez,
rememora sus anhelos y sus falsos besos;
se le ve triste en plena orilla de sus recuerdos,
borracho, sin fe...
lo acompañan sus perros.
Se cae de vez en cuando,
calienta su garganta con aguardiente de caña;
navega en sueños y a oscuras,
se envenena,
es el payaso que presencia en vivo su tímida locura.
Suele hablar con desconocidos,
conserva las cartas de su juego de azar,
domina su alma...
y deja de rezar.
Una pierna rota
y sus pulmones a punto de reventar,
enfermo bebe el agua de la humildad.
Morirá pronto sin saber perdonar,
no perdonó ni su rostro...
ni esa malévola forma que tuvo de amar.
Edwinpaul.
Se merecía ser carcelero de sus abrazos,
caía en su infinita estupidez,
rememora sus anhelos y sus falsos besos;
se le ve triste en plena orilla de sus recuerdos,
borracho, sin fe...
lo acompañan sus perros.
Se cae de vez en cuando,
calienta su garganta con aguardiente de caña;
navega en sueños y a oscuras,
se envenena,
es el payaso que presencia en vivo su tímida locura.
Suele hablar con desconocidos,
conserva las cartas de su juego de azar,
domina su alma...
y deja de rezar.
Una pierna rota
y sus pulmones a punto de reventar,
enfermo bebe el agua de la humildad.
Morirá pronto sin saber perdonar,
no perdonó ni su rostro...
ni esa malévola forma que tuvo de amar.
Edwinpaul.
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