BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejaron los niños sus patios abandonados
sus dialectos confusos, sus participios enamorados.
Sus estambres en álbumes deteriorados
sus secas pestañas de alegóricas desviaciones.
Dejaron los niños sus escuelas triunfantes
en decoloradas imágenes dispuestas al sacrificio,
orígenes desenvueltos en gargantas opresivas,
desfiladeros habituados a la herrumbre de los signos
ortográficos.
Interrogatorios baldíos, penumbras desusadas,
alegorías traicionadas, todo, se prosternaba ante
elementos de una religión suicida.
Dejaron los niños abandonados,
clepsidras del deseo atesorado viajando
entre galaxias y despeñaderos, hasta
la final desgracia, la muerte-.
©
sus dialectos confusos, sus participios enamorados.
Sus estambres en álbumes deteriorados
sus secas pestañas de alegóricas desviaciones.
Dejaron los niños sus escuelas triunfantes
en decoloradas imágenes dispuestas al sacrificio,
orígenes desenvueltos en gargantas opresivas,
desfiladeros habituados a la herrumbre de los signos
ortográficos.
Interrogatorios baldíos, penumbras desusadas,
alegorías traicionadas, todo, se prosternaba ante
elementos de una religión suicida.
Dejaron los niños abandonados,
clepsidras del deseo atesorado viajando
entre galaxias y despeñaderos, hasta
la final desgracia, la muerte-.
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