Taitafa
Poeta recién llegado
Asomando su rostro en los temblores de azogue
Pierrot filigrana sus cabellos
con cenizas de luceros,
abandona el rictus que estila una lágrima
y amanerando con mano raquítica
un arabesco displicente
recoge en ella el largo mutis
de una tristeza ingenua:
Colombina se ha marchado
somnámbula tras un vil comodín
revendedor de talcos,
manojos de ases,
oropel y diamantes falsos.
Pierrot filigrana sus cabellos
con cenizas de luceros,
abandona el rictus que estila una lágrima
y amanerando con mano raquítica
un arabesco displicente
recoge en ella el largo mutis
de una tristeza ingenua:
Colombina se ha marchado
somnámbula tras un vil comodín
revendedor de talcos,
manojos de ases,
oropel y diamantes falsos.