Y el llanto broto
mientras tirada en la acera
veía con dolor los pasos
acelerados del amor despiadado;
con su partida sentía
cada vez lejanos aquellos días
en que colmada de promesas
entregaba sin reserva
el corazón, su sentir y su cuerpo;
aquello que en morboso desenfreno
fue consumido con un ansia
casi mezquina
dejó solo las sobras
formándose en su vientre corrompido;
la tristeza y desilusión
en fugaz transformación
cubrió su rostro
ocultando esos ojos fulgurosos
y sellando los labios risueños;
ahí quedó la inocencia,
tirada en la acera
con su ser desgarrado
conformándose con ver su ser amado
perderse en la penumbra
mientras ella con sus manos
acariciaba de su vientre
el fruto consumado
mientras tirada en la acera
veía con dolor los pasos
acelerados del amor despiadado;
con su partida sentía
cada vez lejanos aquellos días
en que colmada de promesas
entregaba sin reserva
el corazón, su sentir y su cuerpo;
aquello que en morboso desenfreno
fue consumido con un ansia
casi mezquina
dejó solo las sobras
formándose en su vientre corrompido;
la tristeza y desilusión
en fugaz transformación
cubrió su rostro
ocultando esos ojos fulgurosos
y sellando los labios risueños;
ahí quedó la inocencia,
tirada en la acera
con su ser desgarrado
conformándose con ver su ser amado
perderse en la penumbra
mientras ella con sus manos
acariciaba de su vientre
el fruto consumado
Sibelius
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