Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
ABISMADA.
Miraba el horizonte
sentada sin pensar
mi baca vacía
los remos si remar
como dos alas perdidas.
Melodiosa cantaban las olas yo sin escuchar.
¡Sube, sube!, decían: en su coro sin parar.
Subí quede sentada
queriendo huir. Una figura plasmada
la arena fluía una figura
atractiva por mí iba remar.
en su seguro canto decía yo llevo el timón
Peregrino del agua marino
¡no puedo rema!
remo sin horizonte, dejo todo al azar.
¿Quién soy?...el marinero de alta mar sonrió.
rozó mis manos, me electrizo desperté
creía soñar. ¡Soy yo! simplemente afirmo
se unió barca horizonte y tú.
Miraba el horizonte
sentada sin pensar
mi baca vacía
los remos si remar
como dos alas perdidas.
Melodiosa cantaban las olas yo sin escuchar.
¡Sube, sube!, decían: en su coro sin parar.
Subí quede sentada
queriendo huir. Una figura plasmada
la arena fluía una figura
atractiva por mí iba remar.
en su seguro canto decía yo llevo el timón
Peregrino del agua marino
¡no puedo rema!
remo sin horizonte, dejo todo al azar.
¿Quién soy?...el marinero de alta mar sonrió.
rozó mis manos, me electrizo desperté
creía soñar. ¡Soy yo! simplemente afirmo
se unió barca horizonte y tú.