A
absorto ganimedes
Invitado
Abismalmente cercana en la lejanía,
Paradojalmente lejana en mis brazos,
Altiva, como un cóndor antes de eliminar su presa,
Demacrada como la sutil víctima de potenciales buitres.
En mis ensoñaciones me abrazas,
Lloras en mis brazos, besas
(hasta la última de)
Mis canciones.
Mis labios recorren, dolorosos,
Cada una de tus entrañas,
Bebo de tu bilis,
Bebes de mi sangre,
Rodamos por los barrancos que nos separan;
Rezan, al vernos pasar,
Dioses y demonios,
No lo admiten, pues saben que no es juego,
Pues saben que los derrotamos.
Mas, cuando creí, esta tarde,
Chocar mis ojos con tus senos,
Cuando despertaba, absorto,
Considerando que esta mujer era la verdadera,
Cuando caía (entrando ya en la física Newtoniana),
De aquel estado primigenio del amor,
Lúgubre descubría .
¿Qué parte era el sueño mi amada?
Lo sé, para que engañarme,
Esta no es la bilis de los sueños,
es una bilis amarilla vomitiva;
no un fruto bello de todas tus inquietudes.
Cómo solucionarlo ambos lo sabemos,
Ya puñal en mano,
Ya entrando al abismo maravilloso de tus entrañas,
No puedo decirte adiós,
Pues cada vez estoy más cerca.
Paradojalmente lejana en mis brazos,
Altiva, como un cóndor antes de eliminar su presa,
Demacrada como la sutil víctima de potenciales buitres.
En mis ensoñaciones me abrazas,
Lloras en mis brazos, besas
(hasta la última de)
Mis canciones.
Mis labios recorren, dolorosos,
Cada una de tus entrañas,
Bebo de tu bilis,
Bebes de mi sangre,
Rodamos por los barrancos que nos separan;
Rezan, al vernos pasar,
Dioses y demonios,
No lo admiten, pues saben que no es juego,
Pues saben que los derrotamos.
Mas, cuando creí, esta tarde,
Chocar mis ojos con tus senos,
Cuando despertaba, absorto,
Considerando que esta mujer era la verdadera,
Cuando caía (entrando ya en la física Newtoniana),
De aquel estado primigenio del amor,
Lúgubre descubría .
¿Qué parte era el sueño mi amada?
Lo sé, para que engañarme,
Esta no es la bilis de los sueños,
es una bilis amarilla vomitiva;
no un fruto bello de todas tus inquietudes.
Cómo solucionarlo ambos lo sabemos,
Ya puñal en mano,
Ya entrando al abismo maravilloso de tus entrañas,
No puedo decirte adiós,
Pues cada vez estoy más cerca.