Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
No pudo redimir a todas sus bestias.
Algunas de ellas aun exhibían sus señuelos hechos de obsidiana, donde el reflejo bosquejaba una y otra vez torrentes de sangre, encrucijadas, heridas fortuitas, contratos tácitos, la mirada impávida que se abstrae de todos, pero jamás de ti.
No, No pudo redimirlas...
Ellas tragaron horizontes y expandieron abismos.
Algunas de ellas aun exhibían sus señuelos hechos de obsidiana, donde el reflejo bosquejaba una y otra vez torrentes de sangre, encrucijadas, heridas fortuitas, contratos tácitos, la mirada impávida que se abstrae de todos, pero jamás de ti.
No, No pudo redimirlas...
Ellas tragaron horizontes y expandieron abismos.