Loco
Poeta fiel al portal
Se rasgan terrones de pensamientos
por el miedo de una lágrima
de lava burbujeante en la rima
de tus entrañas de abierto loto.
Los abismos compartidos se unen
formando cordilleras de palabras
vestidas en un sedoso satén,
desnudas de abrigos del alma.
Precipicios de recuerdos de jengibre
cicatrizan en sábanas de mimbre
astilladas por golpes de ojos rasgados
de jardines de sal y ceniza arados
al compás de una loca que baila
desnuda, en círculos, que se deshilan.
Se acercan nuestras bocas de sangre,
nos devoramos intrépidos con las manos
y el volcán explota con el hambre
de los que han sido olvidados
en los edenes del imborrable pasado
que caminó entre tus brazos.
Un terremoto nos abre en canal,
una ola nos une sin cesar,
somos elementos de la muerte y la vida
que se destruyen y a la vez crean
círculos en los que nadamos
en un yin y yan en espiral,
dentro de un útero de carnal
precipicio de nudos y lazos.
Escucha, mi corazón se para,
pero tú, me insuflas tu mirada
que quema, que aliento marca
al nuevo ritmo de esta parada
donde se comparte hasta la nada
de un cielo de hielo y nata.
Soy un caído sin alas, herido,
intento no ser profundo pozo
y te percibo en mi lado sombrío,
dándome un volátil eco
de tus amores sin frontera
para volar como prendidas cometas.
Doy, das, compartimos bien y mal
y un lecho de tules de saliva
nos dormirán en el mar.
Abismos compartidos, abismos sin ira
saltaremos con la fuerza de un péndulo
que jamás dejará de parar,
pues seremos todo luz de neón
y venas con el mismo bombear.
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