Araceli Maribel
Poeta recién llegado
Dos lágrimas ruedan cuesta abajo las almohadas,
los ojos parecen desear dormitar para siempre,
pero tu ausencia me desvela el sueño,
porque aún no se quien eres,
porque aún no se si vendrás a mi vida,
porque el destino es incierto,
y yo un espectro solitario.
Porque imagino cuando llores,
secarte con mis labios las perlas que emerjan de tus lagrimales,
bosquejando en mi mente el como serás,
como me acariciarás,
como me besarás,
el solo hecho de ya no sentirme vacía...
Solo un cuerpo abrazado a la pared,
cuando tiene miedo,
cuando tiene frió,
cuando necesita mi piel sentirse abrigada con cualquier deseo remoto,
por mas triste que lo sea.
Mirar por la ventana y ver la nada,
reflejada como una muñeca desarticulada,
cuyos brazos se rodean a si misma,
solo para contenerse.
¿Seras una ilusión malsana?,
¿una necesidad imperiosa de mi alma de ser estrujada entre brazos ajenos?,
pero tan míos.
Porque abrazar la pared me hace llorar,
querer amar,
y no tener la fuente donde volcar esta pasión incitada que me desborda a cada momento,
y que me ahoga.
Caminar por mi mente tratando de hallar una pista inexistente de tu paradero,
y ver mi mano sin el enlace de unos dedos extraños que quieran aferrarlos,
cocidos a los míos.
Que el reflejo de un espejo me martirice,
con la completa soledad que me rodea,
con el hecho de cobijarme entre cuatro paredes,
esperándote,
esperándonos,
abrazada a la pared.
los ojos parecen desear dormitar para siempre,
pero tu ausencia me desvela el sueño,
porque aún no se quien eres,
porque aún no se si vendrás a mi vida,
porque el destino es incierto,
y yo un espectro solitario.
Porque imagino cuando llores,
secarte con mis labios las perlas que emerjan de tus lagrimales,
bosquejando en mi mente el como serás,
como me acariciarás,
como me besarás,
el solo hecho de ya no sentirme vacía...
Solo un cuerpo abrazado a la pared,
cuando tiene miedo,
cuando tiene frió,
cuando necesita mi piel sentirse abrigada con cualquier deseo remoto,
por mas triste que lo sea.
Mirar por la ventana y ver la nada,
reflejada como una muñeca desarticulada,
cuyos brazos se rodean a si misma,
solo para contenerse.
¿Seras una ilusión malsana?,
¿una necesidad imperiosa de mi alma de ser estrujada entre brazos ajenos?,
pero tan míos.
Porque abrazar la pared me hace llorar,
querer amar,
y no tener la fuente donde volcar esta pasión incitada que me desborda a cada momento,
y que me ahoga.
Caminar por mi mente tratando de hallar una pista inexistente de tu paradero,
y ver mi mano sin el enlace de unos dedos extraños que quieran aferrarlos,
cocidos a los míos.
Que el reflejo de un espejo me martirice,
con la completa soledad que me rodea,
con el hecho de cobijarme entre cuatro paredes,
esperándote,
esperándonos,
abrazada a la pared.