Edwin Javier
Poeta recién llegado
Estaba ebrio cuando me tumbé sobre la hierba suave
Y la bese como un loco,
Y la enmohecí
Y la marchité.
Para enterrar mi aullido infernal
Escarbé la tierra y, sin quererlo, trencé mis dedos
Con la raíz de un roble que se elevaba
En ideas púrpuras sobre el bosque.
Y es así como el árbol ha sentido mis pensamientos,
Y se ha contaminado de mi piel.
Desde sus raíces
Está drogado de mí,
Sus hojas contagian la noche de perversidad.
Es un árbol que se seca y se marchita,
Pues por sus venas corre el veneno de mi amor.
Y la bese como un loco,
Y la enmohecí
Y la marchité.
Para enterrar mi aullido infernal
Escarbé la tierra y, sin quererlo, trencé mis dedos
Con la raíz de un roble que se elevaba
En ideas púrpuras sobre el bosque.
Y es así como el árbol ha sentido mis pensamientos,
Y se ha contaminado de mi piel.
Desde sus raíces
Está drogado de mí,
Sus hojas contagian la noche de perversidad.
Es un árbol que se seca y se marchita,
Pues por sus venas corre el veneno de mi amor.
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