novohispano
Poeta asiduo al portal
Presento otro de los pocos poemas que compuse a los trece años, como ya he comentado carecen de métrica y a veces de coherencia, pero creo que el sentimiento es lo que realmente importa.
Dedicado a mi difunta abuela
Delfina de García de Otáñez (1930-2008)
Lloraba tristón en un paisaje
de amargo y mucho dolor
de lo que antes fuese el gran viaje
de la esposa de su señor
era Febrero y como nunca
era el mes de amistad
para los que ya están en la tumba
antes las puertas de la eternidad
veía su ropa y al recordar
aquella mujer de tantas tristezas
quiso y no pudo jamás olvidar
todos los años de tantas proezas
toda la risa y felicidad
que de la anciana el recibía
la convirtió el mundo en frialdad
de la tristeza que ahora veía
pero hubo algo que lo mantenía
en todo tiempo, en todo lugar
era el señor que en su agonía
le dijo palabras, como olas al mar
si el mundo se nubla
es que quiere llover
si el mundo se nubla
agua ha de caer
tu no desanimes, ni calles tampoco
si la gente de ti, hace reír
deja que digan de Jesús un loco
deja a la gente y sigue así
tantas palabras de fe y aliento
quedaron en ese muchacho de hoy
y si digo él, es que ya miento
por que ese muchacho ese muchacho era yo
a la difunta que ya llevaban
hacia el campo del gran panteón
eran los brazos que me cargaban
cuando era bebito, chiquito y chillón
los brazos eran de la abuelita
que en todo tiempo me quiso feliz
ahora ya estaban en caja chiquita
al fin al descanso y dejar de sufrir
se que te extraño, se que te quiero
se que nunca te he de olvidar
se que tu sabes, cuanto me hiero
este corazón de tanto amar
ante los recuerdos que son como el mar
y que cubren las aguas toda su faz
le pido al cielo dejadme llorar
solo, tu recuerdo; Abuelita: Descanses en Paz
S.P.T.C.O. 6 de Marzo de 2008
Dedicado a mi difunta abuela
Delfina de García de Otáñez (1930-2008)
Lloraba tristón en un paisaje
de amargo y mucho dolor
de lo que antes fuese el gran viaje
de la esposa de su señor
era Febrero y como nunca
era el mes de amistad
para los que ya están en la tumba
antes las puertas de la eternidad
veía su ropa y al recordar
aquella mujer de tantas tristezas
quiso y no pudo jamás olvidar
todos los años de tantas proezas
toda la risa y felicidad
que de la anciana el recibía
la convirtió el mundo en frialdad
de la tristeza que ahora veía
pero hubo algo que lo mantenía
en todo tiempo, en todo lugar
era el señor que en su agonía
le dijo palabras, como olas al mar
si el mundo se nubla
es que quiere llover
si el mundo se nubla
agua ha de caer
tu no desanimes, ni calles tampoco
si la gente de ti, hace reír
deja que digan de Jesús un loco
deja a la gente y sigue así
tantas palabras de fe y aliento
quedaron en ese muchacho de hoy
y si digo él, es que ya miento
por que ese muchacho ese muchacho era yo
a la difunta que ya llevaban
hacia el campo del gran panteón
eran los brazos que me cargaban
cuando era bebito, chiquito y chillón
los brazos eran de la abuelita
que en todo tiempo me quiso feliz
ahora ya estaban en caja chiquita
al fin al descanso y dejar de sufrir
se que te extraño, se que te quiero
se que nunca te he de olvidar
se que tu sabes, cuanto me hiero
este corazón de tanto amar
ante los recuerdos que son como el mar
y que cubren las aguas toda su faz
le pido al cielo dejadme llorar
solo, tu recuerdo; Abuelita: Descanses en Paz
S.P.T.C.O. 6 de Marzo de 2008