Enjoy the silence
Poeta recién llegado
Acaso también llueva en el Infierno.
Se sucede el tiempo como arena bajo el viento,
como jugando, gracioso, despreocupado.
Crees que no te encuentras en paz.
Y crees lo cierto.
Estás solo.
Esas preciosas aves que vuelan
tan, tan lejos de tí
te harán darte cuenta que la paz
es sólo una palabra, lejana,
a este torturado laberinto de dolores,
donde se revuelca tu pavor,
pálido, inmensurable, y tan,
tan cierto.
Giras la llave y abres el enmohecido
cofre de los recuerdos.
Tiempos tan lejanos
que se desdibujan y se mezclan
en la sombría memoria.
Siniestro. Ciertamente.
No estás vivo. ¿Lo ves ahora?
Sólo creías estar en caída en un abismo.
Realmente ni siquiera caes.
El abismo ya terminó.
Quieres atrapar una paloma y,
en cambio,
sólo recibes alas negras y dos garras.
Jamás serás una paloma.
Deja de intentarlo.
Has nacido, lo presientes,
para ser un Aguila Negra.
Todo el odio y la furia que te han sido dados
no podrás ocultarlos bajo la Mueca.
Sonrisa de madera.
Torpe sonrisa de madera.
Toma el destino en tus manos.
Tuércelo. Quiébralo.
Arráncalo de cuajo de esta masa
de tormento insoportable,
y sal, sal a sobrevolar la ciudad
como has aprendido todos estos años
de vacío absoluto.
Vé a tu hogar, después de todo,
acaso todo siga igual en el infierno,
acaso también haya dolor como en la tierra,
acaso,
acaso también llueva en el Infierno.
Se sucede el tiempo como arena bajo el viento,
como jugando, gracioso, despreocupado.
Crees que no te encuentras en paz.
Y crees lo cierto.
Estás solo.
Esas preciosas aves que vuelan
tan, tan lejos de tí
te harán darte cuenta que la paz
es sólo una palabra, lejana,
a este torturado laberinto de dolores,
donde se revuelca tu pavor,
pálido, inmensurable, y tan,
tan cierto.
Giras la llave y abres el enmohecido
cofre de los recuerdos.
Tiempos tan lejanos
que se desdibujan y se mezclan
en la sombría memoria.
Siniestro. Ciertamente.
No estás vivo. ¿Lo ves ahora?
Sólo creías estar en caída en un abismo.
Realmente ni siquiera caes.
El abismo ya terminó.
Quieres atrapar una paloma y,
en cambio,
sólo recibes alas negras y dos garras.
Jamás serás una paloma.
Deja de intentarlo.
Has nacido, lo presientes,
para ser un Aguila Negra.
Todo el odio y la furia que te han sido dados
no podrás ocultarlos bajo la Mueca.
Sonrisa de madera.
Torpe sonrisa de madera.
Toma el destino en tus manos.
Tuércelo. Quiébralo.
Arráncalo de cuajo de esta masa
de tormento insoportable,
y sal, sal a sobrevolar la ciudad
como has aprendido todos estos años
de vacío absoluto.
Vé a tu hogar, después de todo,
acaso todo siga igual en el infierno,
acaso también haya dolor como en la tierra,
acaso,
acaso también llueva en el Infierno.