sebas g
Poeta recién llegado
No cabía en sí mismo de tal gozo inexpresable
el día en que se describió en un pequeño papel,
descubriendo tanta tontería innata que su piel segregaba
gota a gota, y caía a sus pies.
La tinta hizo negros círculos de falsedad,
y loco, de tantas y tantas casualidades; sonriente como
un vagabundo; voló sobre sus canas.
Si tan arduo era el camino, y tan fácil llegar a la meta,
y la meta siempre al alcance, y siempre el fin del camino;
y el fin del mal y del bien, de sus amores vacuos;
cómo no voló antes de la tinta.
La tinta era vida, y la pluma ya no escribía
Así se decía mientras volaba.
Y recordó ciertos sucesos, que a las lágrimas llamaron,
porque no volvieron nunca; por mucho que él gritó.
Porque estaban tan lejos, y el fin estaba ya a sus pies,
con sus tonterías;
y tan cerca ya el suelo.
No fue acto de cobardía; más valentía hubo
cuando abandonó cuanto quería.
A su pluma, y a su tristeza.
Al amor inexpresable,
que siempre le rodeó cual vestido eterno.
Ya ha caído, ha llegado. Y ahora silencio.
Y más lágrimas,
pero todos sabían que su fin estaba tan cerca.
Nadie lo entendía, y él se amarraba a los deseos de otros.
Suerte para él
sufrir este accidente...
el día en que se describió en un pequeño papel,
descubriendo tanta tontería innata que su piel segregaba
gota a gota, y caía a sus pies.
La tinta hizo negros círculos de falsedad,
y loco, de tantas y tantas casualidades; sonriente como
un vagabundo; voló sobre sus canas.
Si tan arduo era el camino, y tan fácil llegar a la meta,
y la meta siempre al alcance, y siempre el fin del camino;
y el fin del mal y del bien, de sus amores vacuos;
cómo no voló antes de la tinta.
La tinta era vida, y la pluma ya no escribía
Así se decía mientras volaba.
Y recordó ciertos sucesos, que a las lágrimas llamaron,
porque no volvieron nunca; por mucho que él gritó.
Porque estaban tan lejos, y el fin estaba ya a sus pies,
con sus tonterías;
y tan cerca ya el suelo.
No fue acto de cobardía; más valentía hubo
cuando abandonó cuanto quería.
A su pluma, y a su tristeza.
Al amor inexpresable,
que siempre le rodeó cual vestido eterno.
Ya ha caído, ha llegado. Y ahora silencio.
Y más lágrimas,
pero todos sabían que su fin estaba tan cerca.
Nadie lo entendía, y él se amarraba a los deseos de otros.
Suerte para él
sufrir este accidente...