Ad Libitum
Poeta recién llegado
Acuarelas.
Hundías tus dedos en mi sexo
como una cría inunda los suyos
en sus pequeños tarritos
de acuarela.
Dejarte entrar fue dejar salir al miedo,
aprender a perder el equilibrio,
permitir a la niña que me habita aquí dentro
volcar ese cántaro pesado
de todas sus ilusiones pendientes
y verlo así verterse
y, en tus labios,
derramarse
en colores.
Hundías tus dedos en mi sexo
como una cría inunda los suyos
en sus pequeños tarritos
de acuarela.
Dejarte entrar fue dejar salir al miedo,
aprender a perder el equilibrio,
permitir a la niña que me habita aquí dentro
volcar ese cántaro pesado
de todas sus ilusiones pendientes
y verlo así verterse
y, en tus labios,
derramarse
en colores.