Abrahám Emilio
Emilio.
Dios mío, sin querer... ella fue Eva,
al besarla quebró al fin la garganta:
las argollas sangradas en la manta
el resistirme a ella fue mi prueba.
Señor fue la odalisca Salomé,
fueron besos mortíferos, cicuta,
al averno llegué, la errada ruta
inocente tomé mortal café.
fueron besos mortíferos, cicuta,
al averno llegué, la errada ruta
inocente tomé mortal café.
Tuve las manos sucias de Pilatos
juzgué, y lloré como una Magdalena,
amé a pecaminosa, tierna Helena...
esta alma está manchada en garabatos.
Señor destiérrame de aquel edén
Dios, piedad, de Satán pues soy rehén.
juzgué, y lloré como una Magdalena,
amé a pecaminosa, tierna Helena...
esta alma está manchada en garabatos.
Señor destiérrame de aquel edén
Dios, piedad, de Satán pues soy rehén.
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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2017.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 2 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio (Antorcha)
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