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Adelina

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
La soledad da vueltas

sobre sus patas traseras

como si fuera un perro

que busca echarse en mi cuarto,

moscas sobre mi cabeza

con sus servilletas de comer

puestas.


Hay galletas sobre la mesa

galletas que murieron

antes que yo, les digo…

borra de vino añejo en las copas

y las cenizas de un recuerdo,

hay que buscar en las esquinas de la casa

después de eso vengo yo.


Nada parece importarles

y revuelan sobre la herida

saborean sus bocas de moscas

y yo suspiro en sus ojos

Adelina muerta en vida

yace bajo mis sabanas,

a de ser su dulce sangre

ha de ser su fresco aroma

de reciente distancia.


Nada queda en mis cajones

para buscar,

vueltos mil veces parecen ataúdes

al lado del placar,

muertos parecen mis zapatos

y mis cinturones están negros

negros de un luto extraño,

Adelina y su pañuelo rosado

un fantasma tras mis cortinas.


Yo parezco muerto a su lado

al lado de su ausencia con vida

pero aún no estoy muerto

solo lo parezco

y al parecer las moscas creen lo mismo

pues me miran desde la ampolleta

saboreando sus bocas de moscas

y discutiendo entre ellas

sobre este tema

con sus servilletas de comer puestas.


Debo decir que lo mismo da

estarlo que parecerlo

que lo mismo da lo que discutan

en sus reuniones de ampolleta,

da lo mismo la hora que decidan

venir por mi,

Adelina se pudre bajo mis sabanas

y yo a su lado velo su ausencia,

muerta en vida

extraviada y extinta

yo suspiro en sus ojos

alegres de festín.


Perfuma hoy la soledad un consuelo

distinto

dispara balas de agua sobre mi cara

y parece quererme afeitar

con el filo de su tiempo…

¿ muerto estoy?

como saberlo

las moscas saben algo que yo ignoro,

las moscas murmuran

sobre el caprichoso olor que despido

y solo dan vueltas

sin saber que hacer.


Adelina de ha ido

y su esqueleto se aferra

como el cardo a la lana,

Adelina muerta en vida

extraviada y extinta

yo velo su ausencia a escondidas,

busquen en las esquinas de la casa

busquen sobre la mesa las galletas

que han muerto antes que yo

busquen la inmunda copa

que vacio el dolor,

busquen eso antes que yo les digo,

ellas saborean sus bocas de moscas

con sus servilletas de comer puestas,

algo no entiende ellas

o tal vez sea yo

yo suspiro en sus ojos

el recuerdo de Adelina.


Hoy me convertiré en hueso de una vez

y no les daré nada para comer

y no les daré nada para beber

eso les digo seriamente

moscas albinas,

no comulgaran con este olvido

ajeno a mi

no escrutaran en mi piel sus huellas

con sus patas infectas,

ese placer ¡ es mío!

solo yo puedo beber de sus cicatrices nuevas

y recorrer sus surcos que se hunden

en mi sangre,

¡ eso les digo!

martillos de muerte

cinceles albinos de carne inerte

hambrientas por tenerme,

solo huesos llenaran sus bocas de saliva

esta noche no hay carne

no hay vida

no hay sangre.

 

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