Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
No entiendo las palabras que tus ojos me pierden.
Acaso dicen que no son para entenderse,
sino para que entre a tu pecho
a resguardarme de la noche y empaparme de rocío.
Miro con los labios los ademanes de vainilla
que coronan tus latidos.
Tus senos orbitan mi región cercana a tu luz propia
y conviene estar ciego en el eclipse.
Pero las manos no saben cerrar los párpados, y tocan.
Tocan la puerta del torrente, el timbre del rayo.
Tocan piano de texturas
y salta música de borde y terciopelo.
Una corriente de uñas barre mi espalda
y tus dientes eléctricos soliviantan mi cuello.
Tu aliento desprende su Así en mi oreja
y tiro la caracola a un mar de papilas sordas.
Hay dos dedos salados con demencia de canela
en la laberíntica madreperla de tu humedad oscura.
Tañe el carmesí un pulso de agua profunda que se abre,
suave ganglio color de asfixia, aroma puro, animal espuma.
Sentimos un temblor de tallo en el umbral de sus raíces.
Nos sumamos en bocas, nos multiplicamos en besos.
Potencias el centro con el vaivén de tus orillas
y me sustraigo de mí para estar en ti, adentro.
Adentro, en la mismidad de nuestra llama,
en el color unificado de nuestra sangre más estrella.
Los dos en un ahora sin afuera, aquí y lo más lejos.
Tú y yo, uno, adentro.
Acaso dicen que no son para entenderse,
sino para que entre a tu pecho
a resguardarme de la noche y empaparme de rocío.
Miro con los labios los ademanes de vainilla
que coronan tus latidos.
Tus senos orbitan mi región cercana a tu luz propia
y conviene estar ciego en el eclipse.
Pero las manos no saben cerrar los párpados, y tocan.
Tocan la puerta del torrente, el timbre del rayo.
Tocan piano de texturas
y salta música de borde y terciopelo.
Una corriente de uñas barre mi espalda
y tus dientes eléctricos soliviantan mi cuello.
Tu aliento desprende su Así en mi oreja
y tiro la caracola a un mar de papilas sordas.
Hay dos dedos salados con demencia de canela
en la laberíntica madreperla de tu humedad oscura.
Tañe el carmesí un pulso de agua profunda que se abre,
suave ganglio color de asfixia, aroma puro, animal espuma.
Sentimos un temblor de tallo en el umbral de sus raíces.
Nos sumamos en bocas, nos multiplicamos en besos.
Potencias el centro con el vaivén de tus orillas
y me sustraigo de mí para estar en ti, adentro.
Adentro, en la mismidad de nuestra llama,
en el color unificado de nuestra sangre más estrella.
Los dos en un ahora sin afuera, aquí y lo más lejos.
Tú y yo, uno, adentro.
23 de diciembre de 2017