Raamses
Poeta asiduo al portal
Su sonrisa entona los rayos de sol
a sus lagrimales verde, azul y mar,
pasan por mí doce de sus horas
tan feliz de los perfectos retornos,
junto a su caminar obedecen los ocasos
contándole una aventura a mi ser tranquilo,
y pensar que me invita a su final
no me permite dormir por las nohces
pero sí soñar por el día.
No he charlado con su sombra cálida
el anhelo se vería sosegado
por la imprudencia de hablar,
me dedica diecinueve horas de su ausencia
para ensordecer a los ecos de mi habitación
con los gritos de gloria del pensamiento
al hallar a la culpable de sus delirios.
Su perfume fugaz me adormeció
al infortunio entonces si despierto,
sus huellas anclan frente a mi puerta
las nubes forman su silueta delicada,
veinticinco horas de abstinencia emocional
muy aprisa para matarme con un encuentro,
¿qué sería de mí sin mi desconocida?
me obligará al insomnio más dulce,
a la espera tan eterna,
a descuidarme por prestarle atención,
a dibujarla con crayones en las paredes,
a sentir a los amaneceres como un nuevo final
hasta verla otra vez y levitar más alto.
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