Ferny
Poeta recién llegado
Me había vuelto adicta a ti.
A tus besos, a tus abrazos,
a tu caminar, conmigo.
Tu voz quedó atrapada en mi.
Era una adicta a tu cuerpo,
a tus caricias, a tus suspiros.
A ese calor que sofoca, tu fuego.
Tu presencia me golpea.
De tu ser, a tu razón.
Todavía quiero derrumbar la puerta,
pues no dejas entrar a mi corazón.
Que desilusión, que cambiante,
resultó ser el amor.
La suerte de encontrarte,
y alimentarme tan solo de tu aire,
derrumba mi vanidad,
me has hecho tan suspicaz.
Y tu perfume sicario,
penetra y ahuyenta mi amor.
Pero lo bebo, pues soy adicta,
también a tu ausencia.
A tus besos, a tus abrazos,
a tu caminar, conmigo.
Tu voz quedó atrapada en mi.
Era una adicta a tu cuerpo,
a tus caricias, a tus suspiros.
A ese calor que sofoca, tu fuego.
Tu presencia me golpea.
De tu ser, a tu razón.
Todavía quiero derrumbar la puerta,
pues no dejas entrar a mi corazón.
Que desilusión, que cambiante,
resultó ser el amor.
La suerte de encontrarte,
y alimentarme tan solo de tu aire,
derrumba mi vanidad,
me has hecho tan suspicaz.
Y tu perfume sicario,
penetra y ahuyenta mi amor.
Pero lo bebo, pues soy adicta,
también a tu ausencia.
Última edición: