jeremy clark
Poeta recién llegado
¡Adios,adios...! aun hace eco en mí tu despedida,
sin tí mi voluntad y la esperanza mía
fluiran en en cráter de la agonía
y desearan ser prisioneras de tu espada.
Apenas fue ayer tu despedida,
y ya siento la avalancha del desgano venirme encima,
un alud de autoreproches se me aproxima
y un ciclón me arrastra por la mas hosca avenida.
Nuestro adios será como primavera sin flores,
como el eternal sosiego del alva,
como el látigo en mi eapalda
y mi masmorra será la plazuela de los dolores.
Presiento que mañana tu afable sonrisa se mofará
cuando tropiezo en los charcos de la miseria
y mi mundo se haya enmarañado de escória.
sin duda,te avergonzará el mirarme a la cara.
para mañana;yo estoy seguro,
que tu belleza seráel sonoro hímno de un clérigo,
Que de tu hornada corona el mundo será testigo.
para mañana;la fugaz estrella te contemplará sin apuro.
De la cúspide del éxito levantarás tus manitas,
la muchedumbre te lanzará vivas,
los príncipes azules te besaran y entonaran canciones nuevas,
seran besos y canciones como las de aquellos cuentos.
Te pasearán por la ciudad en coche de oro.
Cual súbditos te perseguiran la gente,
yo popr entre los zapatos de esa gente
y con la barba encrespada hecharé un último suspiro.
¡Asi moriré! postrero a los píes de mi amada.
¡Moriré felíz! pués mi amada es bien amada.
¡Oh señor Dios...Jesus...protejan a mi amada.
sin tí mi voluntad y la esperanza mía
fluiran en en cráter de la agonía
y desearan ser prisioneras de tu espada.
Apenas fue ayer tu despedida,
y ya siento la avalancha del desgano venirme encima,
un alud de autoreproches se me aproxima
y un ciclón me arrastra por la mas hosca avenida.
Nuestro adios será como primavera sin flores,
como el eternal sosiego del alva,
como el látigo en mi eapalda
y mi masmorra será la plazuela de los dolores.
Presiento que mañana tu afable sonrisa se mofará
cuando tropiezo en los charcos de la miseria
y mi mundo se haya enmarañado de escória.
sin duda,te avergonzará el mirarme a la cara.
para mañana;yo estoy seguro,
que tu belleza seráel sonoro hímno de un clérigo,
Que de tu hornada corona el mundo será testigo.
para mañana;la fugaz estrella te contemplará sin apuro.
De la cúspide del éxito levantarás tus manitas,
la muchedumbre te lanzará vivas,
los príncipes azules te besaran y entonaran canciones nuevas,
seran besos y canciones como las de aquellos cuentos.
Te pasearán por la ciudad en coche de oro.
Cual súbditos te perseguiran la gente,
yo popr entre los zapatos de esa gente
y con la barba encrespada hecharé un último suspiro.
¡Asi moriré! postrero a los píes de mi amada.
¡Moriré felíz! pués mi amada es bien amada.
¡Oh señor Dios...Jesus...protejan a mi amada.