Rosita Caro
Poeta recién llegado
La lámpara encendida a medianoche,
y una pequeña cascada de licor negro,
la copa de vino escurría por los bordes,
presagiaba sin duda,
seria una noche muy larga.
Las horas lánguidas en el crepúsculo me miraban,
el delirio perseguía al pensamiento,
y a ratos a ratos se precipitaban las lagrimas,
como corcel negro por mis venas,
desangraba tristezas y ansias,
a punto del adiós agonizaba.
Por ultima vez permití
la visita de tus recuerdos
entre sorbos mareados de destierro,
entre mares fugados, amados ,
entre soplos de vientos sureños
fui tuya...sin tu saberlo.
Mordí tus encantos,
me cultive en ti,
también bebía a ratos el inminente adiós,
deje que ampararas en aquella noche
a mi corazón.
Me eleve en el éxtasis,
me derrame en tu pecho
añorando tus labios,
gritando al cielo tu nombre
me sujete y como quien esta muriendo,
tomé tu mano,
tan amado fuiste por mis versos,
tanto, que en esa noche,
fuiste mi dueño.
Mas el adiós aun no se esfuma,
y me permito por ultima vez un beso imaginario,
en tu ausencia,
en la distancia y en el adiós indeseado,
como quien no tiene donde acoplar sus versos
comprendí que esa noche seria
el eterno y ultimo adiós a mi amado.
y una pequeña cascada de licor negro,
la copa de vino escurría por los bordes,
presagiaba sin duda,
seria una noche muy larga.
Las horas lánguidas en el crepúsculo me miraban,
el delirio perseguía al pensamiento,
y a ratos a ratos se precipitaban las lagrimas,
como corcel negro por mis venas,
desangraba tristezas y ansias,
a punto del adiós agonizaba.
Por ultima vez permití
la visita de tus recuerdos
entre sorbos mareados de destierro,
entre mares fugados, amados ,
entre soplos de vientos sureños
fui tuya...sin tu saberlo.
Mordí tus encantos,
me cultive en ti,
también bebía a ratos el inminente adiós,
deje que ampararas en aquella noche
a mi corazón.
Me eleve en el éxtasis,
me derrame en tu pecho
añorando tus labios,
gritando al cielo tu nombre
me sujete y como quien esta muriendo,
tomé tu mano,
tan amado fuiste por mis versos,
tanto, que en esa noche,
fuiste mi dueño.
Mas el adiós aun no se esfuma,
y me permito por ultima vez un beso imaginario,
en tu ausencia,
en la distancia y en el adiós indeseado,
como quien no tiene donde acoplar sus versos
comprendí que esa noche seria
el eterno y ultimo adiós a mi amado.